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lunes, 21 de marzo de 2016

HISTORIA DEL LITIGIO FRONTERIZO ENTRE COLOMBIA Y NICARAGUA.

Hoy cuando nuestro país está en vilo por el fallo del Tribunal de la Haya en lo referente a nuestras fronteras marítimas con Nicaragua, es necesario que los colombianos miremos al pasado para encontrar respuestas sobre cómo podemos defender nuestro territorio y comprender por qué tal vez Colombia, está perdiendo una vez más un territorio por culpa de su desconocimiento histórico.
En nuestro análisis sobre este problema fronterizo, es necesario remontarnos a un documento base en este dilema, la Real Cédula de 1803. En este documento firmado el 20 de noviembre de 1803 el Rey de España resuelve incorporar al entonces Virreinato de la Nueva Granada las Islas de San Andrés y providencia ,parte de la costa de mosquitos, desde el Cabo de gracias a Dios, inclusive hacia el Rio Chagres, quedando segregadas de la Capitanía General de Guatemala.

Carta esférica del mar de las Antillas y de las costas de tierra firme 1808-1810.[1]
Fuente: Vicepresidencia de la República.

Durante el fin de la colonia la Real Cédula fue vigente y respetada como documento que establecía los límites marítimos entre el Virreinato de la Nueva Granada y la Capitanía General de Guatemala.
Ocho años más tarde ya cuando se había realizado la campaña libertadora en la Nueva Granada, en la cual  este territorio se había liberado del imperio español,  Simón bolívar fundaba la Gran Colombia[2]  y en el congreso de Cúcuta de 1821 el Libertador fue pionero al proponer el uti possidetis iuris  como figura jurídica, que determinaba las fronteras de los nuevos Estados Nacionales en la América.  El uti possidetis iuris[3]  proponía que los nuevos Países, conservaran los territorios y fronteras que la corona española había trazado antes del año de 1810, es decir la naciente Gran Colombia se fundaría bajo los dominios del Virreinato de la Nueva Granada.
La anterior medida quedo plasmada en la primera constitución que tuvo nuestro país y que fue firmada el treinta de agosto de 1821. En esta específicamente en su Título dos y artículo seis, que hace referencia al territorio y su gobierno dice textualmente:

Artículo 6.- El territorio de Colombia es el mismo que comprendía el antiguo Virreinato de Nueva Granada y de la Capitanía General de Venezuela”.

Desde la implementación de esta figura jurídica en nuestra Carta Magna, La Gran Colombia iniciaba su vida de relaciones exteriores con las demás nacientes Repúblicas, en este caso específico con  las Provincias Unidas de Centro América, de la cual la actual Nicaragua hacia parte.  En 1825 los representantes de ambos Estados  se reúnen para ratificar la figura del uti possidetis iuris en un tratado conocido como UNIÓN DE LIGA Y CONFEDERACIÓN firmado el 25 de marzo de 1825 (TRATADO GUAL-MOLINA). Dicho tratado en sus artículos 7 , 8 y 9  respeta los límites territoriales definidos en la constitución de 1821 y dicen textualmente:
Art. 7. La República de Colombia y las Provincias Unidas del Centro de América se obligan y comprometen formalmente a respetar sus límites como están al presente, reservándose el hacer amistosamente, por medio de una convención especial, la demarcación de la línea divisoria de uno y otro Estado, tan pronto como lo permitan las circunstancias, o luego que una de las Partes manifieste a la otra estar dispuesta a entrar en esta negociación.
Art. 8. Para facilitar el progreso y terminación feliz de la negociación de límites, de que se ha hablado en el artículo anterior, cada una de las Partes Contratantes estará en libertad de nombrar comisionados, que recorran todos los puntos y lugares de las fronteras, y levanten en ellas cartas, según lo crean conveniente y necesario para establecer la línea divisoria, sin que las autoridades locales puedan causarles la menor molestia, sino antes bien prestarles toda protección y auxilio para el mejor desempeño de su encargo, con tal que previamente les manifiesten el pasaporte del Gobierno respectivo autorizándoles al efecto.

Art. 9. Ambas Partes Contratantes, deseando entretanto proveer de remedio a los males que podrán ocasionar a una y otra de las colonizaciones de aventureros desautorizados, en aquella parte de las costas de Mosquitos comprendidas desde el Cabo de Gracias a Dios, inclusive, hasta el río Chagres, se comprometen y obligan a emplear sus fuerzas marítimas y terrestres contra cualquier individuo o individuos que intenten formar establecimientos en las expresadas costas, sin haber obtenido antes permiso del Gobierno a quien corresponden el dominio y propiedad”.


Lo anterior demuestra que desde 1825 con el Tratado Gual- Molina, Las provincias Unidas de Centro América que más adelante se llamaran  República Federal de Centro América, reconocen el derecho y posesión de Las Islas de San Andrés  y Providencia,  las costas de Mosquitos comprendidas desde el Cabo de Gracias a Dios, inclusive, hasta el Río Chagres.




En este mapa de la gran Colombia de 1824 podemos observar que las islas mencionadas y la costa de mosquitos pertenecían a la República de la Gran Colombia.
Fuente: Mapa de  Jorge Saldarriaga

Nicaragua y sus diplomáticos al día de hoy tratan de negar el uti possidetis iuris y la reafirmación de este mediante el Tratado Gual- Molina.

Años más tarde para 1841 la federación centroamericana se disuelve y Nicaragua como naciente Estado Centroamericano, irrespetara los acuerdos, figuras jurídicas y tratados durante 75 años. Otorgo permisos para construir un canal a Países Bajos  en territorio costero que pertenecía a la entonces Nueva granada (1839) y por medio del tratado Wyse-Zeladon  firmado en 1860 con Inglaterra intenta propiciar la independencia de la costa de mosquitos territorio también de la entonces Confederación Granadina.  Sin embargo la Corte de Justicia Internacional ha reconocido la vigencia de este, como bien lo señala el trabajo del Doctor Arturo Gálvez Valega  quien en su trabajo EL UTI POSSIDETIS JURIS Y LA CORTE INTERNACIONAL DE JUSTICIA hace referencia al caso colombiano:

Basta recordar el laudo del presidente de Francia, Emile Loupet, del 11 de septiembre de 1900, que no solamente en el fallo propiamente describe el territorio que le pertenece a Estados Unidos de Colombia sino que hay que detenerse a analizar cómo llega él a dicha conclusión cuando expresa: «Habiendo procedido a hacer un estudio minucioso y profundo de dichas piezas aducidas por las partes y especialmente: de las Reales Cédulas del 27 de julio de 1513, del 6 de septiembre de 1521; de la provisión real de 21 de abril de 1529; de las Reales Cédulas de 2 de marzo de 1537; de 11 de enero y 9 de mayo de 1541; de 21 de enero de 1557; de 23 de febrero y 18 de julio de 1560; de 4 y 9 de agosto de 1561; de 8 de septiembre de 1563; de 28 de junio de 1568; de 17 de julio de 1572; de la capitulación del Pardo, de diciembre de 1573; de la Recopilación de las Leyes de Indias de 1680, particularmente de las Leyes IV, VI y IX de esta Recopilación; de las Reales Cédulas de 21 de julio y 13 de noviembre de 1722; de 20 de agosto de 1739; de 24 de mayo de 1740; de 31 de octubre de 1742, de 30 de noviembre de 1756; de las diferentes instrucciones emanadas del soberano español y dirigidas, así a las autoridades superiores del Virreinato de Santafé como a las de la Capitanía General de Guatemala en el curso del siglo XVIII y en los años subsiguientes; de las Reales Ordenes de 1803 y 1805; de las estipulaciones del Tratado concluido en 1825 entre las dos repúblicas independientes, etc.(…) De esta forma contundente el laudo no deja la menor duda de la vigencia de los títulos heredados de la corona española, y reafirma que los límites de los estados en América Latina resultaban de una expresión del derecho y no de un dictamen de la fuerza”[4].

El próximo incidente diplomático con el país vecino ocurre ya en el siglo XX , para el  24 de marzo de 1928 se firma en Managua un nuevo Tratado acordando límites entre la República de Nicaragua con la República de Colombia, este es el TRATADO ESGUERRA- BARCENAS.  Este tratado fue nefasto para Colombia, pues por una inexperta diplomacia y débil gobierno,  que no es muy diferente a la del día de hoy, firmamos un tratado en el cual sin explicación racional y legal entregamos la soberanía de la Costa de Mosquitos que nos pertenecía desde 1803, a cambio que el país centroamericano reconociera la soberanía de Colombia sobre las Islas de San Andrés , providencia y demás islotes:

Artículo 1: La República de Colombia reconoce la soberanía y pleno dominio de la República de Nicaragua sobre la costa de mosquitos comprendida entre el cabo de Gracias a Dios y el río san Juan, y sobre las islas mangle grande y mangle chico, en el océano atlántico (Great corn island, little corn island); y la Republica de Nicaragua reconoce la soberanía y pleno dominio de la República de Colombia sobre las islas de San Andrés, Providencia, santa catalina y todas las demás islas, islotes y cayos que hacen parte de dicho archipiélago de San Andrés.
No se consideran incluidos en este tratado los cayos Roncador, Quitasueño y Serrana; el dominio de los cuales está en litigio entre Colombia y los Estados Unidos de América[5].


En el artículo dos del Tratado Esguerra Barcenas se dice que este tratado será ratificado por el Congreso de la República de ambos Estados y así mismo se llevara a cabo.

Hacia 1969 Nicaragua una vez más entre en controversia por los límites marítimos, pues este país inicia la explotación de petróleo en aguas al oriente del famoso meridiano 82. Frente a esto el gobierno de Carlos lleras Restrepo pretende defender la idea de que el mencionado meridiano, sea la frontera marítima colombiana. La mayoría de gobiernos han defendido esa idea sin embargo es válido aclarar que en el Tratado Esguerra- Barcenas no quedo especificado el meridiano 82 como límite marítimo[6]

Ya para 1980 Nicaragua insiste en declarar nulo el tratado de 1928 pues alega el hecho de que para esa fecha, no existía la Ley del Mar haciendo que sus mares queden en desventaja en comparación a Colombia. En relación a lo anterior desde los años 80 hasta el año 2012 Nicaragua insistirá en el hecho de que su frontera marítima sea ampliada según la Ley del mar y que los cayos de Roncador, Quitasueño y Serrana sean anexados a sus mares.

Durante los años 2000 y 2007 Nicaragua presentara demandas a la Corte Internacional de Justicia para que esta le conceda los territorios reclamados a Colombia. Sin embargo, solo será hasta noviembre del año 2012 cuando el Tribunal de la Haya determinara que los mencionados Cayos pertenecen a Colombia, sin embargo redefinió la posesión del mar entre ambos países, donde Colombia tuvo que entregarle a Nicaragua un 40% de su mar.

Inmediatamente la diplomacia colombiana manifiesta retirarse del Pacto de Bogotá firmado el 30 de abril de 1948 en la Novena Conferencia Panamericana, que comprometía a los países firmantes a resolver sus problemas de forma pacífica, siguiendo los parámetros judiciales de la Corte internacional de justicia. El retirarse del pacto tenía el fin de desacatar el Fallo del tribunal de la Haya y seguir manteniendo su mar. Sin embargo Nicaragua al ver que Colombia no quería acatar el fallo, presenta una nueva demanda al Tribunal y el 17 de marzo de 2016  este dictamina el siguiente fallo:

1.    La Corte Internacional de Justicia se declara competente para conocer y fallar sobre dos demandas de Nicaragua a Colombia.
2.    En  la primera demanda, del 16 de septiembre de 2013, Nicaragua pide una delimitación de su plataforma continental más allá de las 200 millas náuticas. En la segunda, del 26 de noviembre de 2013, Nicaragua pide que la Corte obligue a Colombia a acatar la sentencia de 2012, alega que Colombia no ha cumplido dicha decisión, ha amenazado con el uso de la fuerza en aguas nicaragüenses y ha vulnerado los derechos de los nicaragüenses sobre las aguas que la CIJ les entregó.


Mapa  que explica el fallo de la haya de noviembre de 2012
Fuente: El Espectador[7].

El gobierno Colombiano presidido por Juan Manuel Santos manifiesta no acatar el fallo y es respaldado por la mayoría del congreso de la República. Sin embargo quedan varias preguntas como ¿Por qué los diplomáticos y abogados no recurrieron a defender acuerdos históricos, donde Nicaragua reconocía que esos territorios históricamente pertenecieron a Colombia? Y ¿Sera que una corte internacional de justicia puede obligar a un país a cambiar sus límites territoriales?

Frente a lo anterior podemos decir que nuestros diplomáticos y abogados no nos defendieron adecuadamente, cedieron ante los ideales expansionistas de Nicaragua y no defendieron nuestra soberanía, debido  al desconocimiento histórico de las relaciones exteriores colombianas, o por que vieron  en estas cosas menos importantes que tal vez para su juicio, si tenían las leyes y normas actuales.

No debían aceptar la  entregar ningún territorio, pues como bien lo vimos, Nicaragua  en tres tratados reconoció  nuestra soberanía del territorio en disputa  y eso es más que suficiente para comprobar que siempre han sido y serán nuestros. Por otro lado es necesario aclarar que la única forma en que se pueden establecer nuevas fronteras, es por medio de un tratado que apruebe el Congreso de la República y no un Tribunal Internacional, tesis que debieron defender nuestros diplomáticos y que tal vez no lo hicieron por que demuestran no conocer ni lo que nuestra constitución política dice.

Es claro también que la Constitución política de 1991  es la norma de normas y en ella están consagradas nuestras fronteras y limites basados en los acuerdos y tratados internacionales, pactados con nuestros países vecinos, en si Colombia, sus diplomáticos y en especial la Cancillería debe defender lo que dice nuestra constitución que emana de la soberanía representada en el pueblo.

Este problema demuestra una vez más que el desconocimiento de nuestro pasado es el causante de los males del presente. Es triste ver como nuestro país es desmembrado por la ignorancia de nuestros diplomáticos, y por la apatía de un pueblo que no ve con asombro este fenómeno. Sin embargo es importante el luchar y el educarnos en la defensa de nuestra soberanía, del territorio, de la Nación Colombiana y tener en cuenta que aun por difícil que se vea la situación, nunca es tarde para luchar, ni imposible el  defender lo que es nuestro. Solo necesitamos un poco de educación en el pasado nacional y en la política  para que con propiedad podamos argumentar nuestra soberanía territorial.

© Jairo Andrés Angarita Navarrete, 2016
Licenciado En Educación Básica Con Énfasis en Ciencias Sociales
Universidad Distrital Francisco José De Caldas. 
 

Bibliografía:

   Documentos:

1.    Real Cedula de 1803
2.    Constitución de 1821 de la República de Colombia
3.    Tratado de la Unión de Liga y Confederación
4.    Tratado Esguerra- Barcenas de 1928.
5.    Pacto de Bogotá del 30 de abril de 1948.
6.    Constitución Política de 1991.

Artículos Científicos:
1.    GÁLVEZ, Valega , Arturo, el uti possidetis juris y la corte internacional de justicia,  Revista de derecho Editorial Universidad del Norte,  2003.
2.    LONDOÑO, Paredes, Julio, Tratados sobre la delimitación marítima de Colombia, desde 1983, editorial planeta, Bogotá,  1998 pág., 231-249.
3.    TIRADO Mejia, Álvaro, Política exterior colombiana, la última década, editorial planeta, Bogotá,  1998 pág.193-230.




[1] Mapa tomado del Atlas Histórico Marítimo de Colombia Siglos XVI –XVIII. En esta Cartografía podemos ver el orden político después de la real cedula de 1803 firmada por el Rey de España
[2] El prefijo “Gran” es acuñado por los historiadores para diferenciarla de la actual Republica de Colombia.
[3] La República de Colombia en el Congreso de Angostura del 17 de diciembre de 1819 a través de la «Ley Fundamental de la República de Colombia» enuncia por primera vez la doctrina del «Uti possidetis juris de 1810» en su artículo 2º, e igualmente lo ratifica en la Constitución de Cúcuta de 1821 en su artículo 6º.
[4] Tomado de la Revista de Derecho Universidad del Norte, consultado a las 3:50 p.m. del 21 de marzo de 2015. http://rcientificas.uninorte.edu.co/index.php/derecho/article/viewFile/2950/2029
[5] Tomado del Tratado Esguerra-Bacenas.
[6] Ver periódico el Espectador del 13 de mayo del 2014 titulado “El Mito del Meridiano 82” escrito por Daniel Salgar Antolinez. http://www.elespectador.com/noticias/elmundo/el-mito-del-meridiano-82-articulo-492178 .

domingo, 23 de agosto de 2015

HISTORIA DE LOS TERRITORIOS PERDIDOS Y SOBERANÍA EN COLOMBIA.






                                                
 FUENTE: INSTITUTO GEOGRÁFICO AGUSTÍN CODAZZI Y CORTE INTERNACIONAL DE JUSTICIA/GRÁFICO EL ESPECTADOR  
                                                

En 1821 en el congreso de Cúcuta Simón Bolívar pensó que la mejor manera de delimitar los territorios de la naciente República era por medio del  utis possidetis juris[1]  de esa manera los antiguos límites y dominios del Virreinato de la Nueva granada   serían los mismos de la Gran Colombia. Desde ese momento el territorio se convertía en un pilar fundamental del proyecto de Nación y la soberanía residía en el pueblo, por ende los ciudadanos de este nuevo Estado, estaban llamados a defender ante cualquier amenaza su territorio.  Sin embargo ya pasados 194 años de Republica, el territorio que hemos perdido es demasiado amplio  casi un 54% del territorio[2] se ha perdido con nuestros países vecinos.

El primer incidente de pérdida de territorio se remonta a 1811 y se revalida en 1831,  esto fue con Venezuela, este problema fronterizo dura bastante tiempo, debido a que cuando se disuelve la Gran Colombia tanto en la Nueva granada como en Venezuela se dan guerras civiles que impidieron que se diera solución  y por eso aún persisten inconvenientes por estas fronteras. De este conflicto mencionado entre 1891y 1947 Colombia perderá con Venezuela la zona aledaña entre la Guajira,  Maracaibo , parte de lo que hoy es el estado de Apure y parte de lo que hoy es el Amazonas venezolano entre los ríos negro y Orinoco[3]. Al día de hoy se conserva solo una parte del Catatumbo en Norte de Santander y aun no se aclaran definitivamente los límites marítimos en el  Caribe con el vecino país.



Fuente: Cancillería Colombiana 

El segundo problema de fronteras que se presenta es con Ecuador, que también hacia parte de la Gran Colombia, antes de separarse ,  una gran parte de la  elite ecuatoriana, quería anexionarse como Estado al sur de lo que eran los territorios dominados por la Nueva Granada, concretamente a lo que durante el siglo XIX conocimos como el Gran Estado Soberano del Cauca y tendrá simpatía de la elite de esta región,  representada por las familias Obando y Mosquera , esta iniciativa fue una constante política durante casi todo el mencionado siglo ,teniendo  sus manifestaciones en el apoyo durante las guerras civiles. La fijación de las fronteras terrestres se dará de forma definitiva en 1916 con el Tratado Suarez-Muñoz Vernaza[4]

Fuente: Cancillería Colombiana 

Con la república de Perú es donde se presenciaron varias invasiones militares tanto en el siglo XIX como en el siglo XX por el dominio de este territorio fronterizo. El primer conflicto se da en 1828- 1829 conocido en nuestra historia como la guerra Grancolombo-Peruana y al final de esta, se firma un armisticio entre ambos países y el Tratado Mosquera-Piedemonte, que pone fin a este conflicto y establece la frontera entre estas dos repúblicas. Sin embargo estas negociaciones no van a ser respetadas pues en 1853 Perú le entregara a Brasil territorios en disputa con Colombia y este conflicto jamás se aclarara, por negligencias de los funcionarios diplomáticos de la época.  Ya en el siglo XX bajo el gobierno de Enrique Olaya Herrera , el 1 de septiembre de 1932 un grupo de soldados invade Leticia y se desencadena la Guerra Colombo-Peruana, finalmente la guerra la gana Colombia y se respetan los límites del tratado de fronteras conocido como Tratado Lozano-Salomón[5].
Fuente: Cancillería Colombiana 

Con el territorio Brasilero, Colombia perdió una buena cantidad de tierras, Brasil  se apropió de una gran cantidad de territorios inexplorados, aprovechándose de las guerras Colombo- Peruanas y a pesar de que Colombia alega que Perú no puede cederle territorios en disputa a Brasil se pierden los territorios mediante el  Tratado Vásquez Cobo-Martins[6].

Fuente: Cancillería Colombiana 


Pero sin duda la mayor pérdida de territorio no solo por su extensión sino por su ubicación geoespacial ha sido Panamá,  cuando el Gobierno Norteamericano respalda a la elite panameña que se quiere separar de Colombia, por la falta de atención del gobierno central al Estado panameño. Este incidente termina con la separación de este Estado el 3 de noviembre de 1903, lo que conllevo a que los Estados Unidos  construyeran el canal interoceánico y se usufructuaran del comercio por esta importante zona geográfica. Colombia a pesar de la lucha de algunos sectores por defender el territorio, lo terminara perdiendo una vez más por la negligencia en la defensa de la soberanía, esto se verá reflejado en las negociaciones del Tratado Urrutia Thompson que en si buscaba solucionar el conflicto por la pérdida de Panamá entre Colombia y los Estados Unidos.

El Tratado Urrutia Thompson buscaba a su vez indemnizar al país por la pérdida del territorio panameño, por eso en las negociaciones se habló de una retribución económica equivalente a 25 millones de Dólares y el reconocimiento de los  límites fronterizos entre Colombia y Panamá establecidos en la ley Colombiana del 9 de julio de 1855. Este tratado se ratificara por el congreso de la Republica y los límites se implantaran en un nuevo tratado fronterizo conocido como Tratado Victoria-Vélez[7].

Fuente: Cancillería Colombiana 

El último gran incidente y tal vez del que todos más conocemos es el de Nicaragua y su lucha por los territorios de  la Costa de Mosquitos, San Andrés, Providencia y Santa Catalina   que equivalen a una gran parte de mar territorial en el caribe. Esta tensión había tenido solución con el tratado Tratado Esguerra-Bárcenas[8], pero el 19 de noviembre de 2012 la corte internacional de la Haya ratifica la soberanía de Colombia sobre San Andrés, Providencia y Santa Catalina, pero a consecuencia de esto le redujo el 50% de dominio sobre las aguas marítimas en los cuatro puntos cardinales alrededor del territorio en disputa.

Fuente: Cancillería Colombiana 
Frente a todos estos problemas fronterizos y limítrofes, tenemos un panorama desalentador, nuestro país ha perdido más de la mitad de su territorio desde el momento de su nacimiento hasta el día de hoy  y la pregunta sería ¿Por qué se dio este fenómeno? En relación a esto podemos dar las siguientes explicaciones.

La primera es que nuestro país no defiende su territorio de la forma adecuada, pues  las fuerzas militares actualmente no cumplen su función. El ejército nacional desde sus orígenes, fue destinado para defender a nuestro país de cualquier amenaza e invasión extranjera y por ende, debe estar al cuidado y vigilancia de nuestras fronteras. Sin embargo el ejército actualmente opera en el interior del país,  asumiendo una tarea que propiamente le corresponde a la policía nacional, dejando nuestras fronteras desprotegidas y vulnerables ante cualquier enemigo exterior. En los puestos de frontera no encontramos presencia militar sino a unos largos metros al interior del territorio, mientras que nuestros países vecinos si la tienen inmediatamente se cruza su  territorio.

La otra explicación, es que nuestros diplomáticos a cargo de las relaciones exteriores no son personas que defiendan con propiedad los intereses de nuestro país, pues ¿cómo es posible que muy pocas veces se acuerden de utilizar herramientas  y documentos históricos para defender nuestra soberanía? En el incidente con San Andrés debieron recurrir a las constituciones antiguas, a las cedulas Virreinales y al mismo utis possidetis juris, sin embargo nuestros diplomáticos consideran más pertinente adaptarse solo a unas normas y acuerdos establecidos en el siglo XX que recurrir al pasado para defender lo nuestro y ahí está el error en negar nuestra historia.  

La ultima explicación y tal vez la más crítica es que ni las familias ni las escuelas, están fortaleciendo los procesos de formación ciudadana y Nación en Colombia. Los jóvenes de hoy en día son apáticos a la realidad y los problemas del país, no les interesa luchar por su patria y por ende el sentimiento de unidad nacional es ausente. El defender la soberanía no les interesa, pues en la mentalidad del colombiano esta que el país le debe dar algo a él, más no que el como ciudadano colombiano  debe contribuir a su país en la consolidación de un proyecto inconcluso que se llama Nación.

La única alternativa está en que tanto ejército, como diplomáticos, familias y escuela apunten a la defensa de lo nuestro, el país es de todos y por eso debemos comprometernos en el cuidado y protección del territorio. Sin embargo esto solo se lograra, si las familias y la escuela hacen un trabajo conjunto y fuerte por inculcarle a la juventud la importancia de la participación ciudadana en la construcción del proyecto de Nación y esto solo se hace por medio de la educación, que dignificara a las futuras generaciones de colombianos y hará brotar en ellas la semilla de la libertad. 

© Jairo Andrés Angarita Navarrete, 2015
Licenciado En Educación Básica Con Énfasis en Ciencias Sociales 
Universidad Distrital Francisco José De Caldas. 


Bibliografia : 

1. JARAMILLO, Uribe,Jaime, Nueva Historia de colombia Vol I y II , Editorial Planeta,Bogotá, 1989, 359 pag  
2. Constitución política de 1821 http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/5/2212/6.pdf 
3. pagina Web de la Cancillería Colombiana  http://www.cancilleria.gov.co/
4. LEMAITRE, Roman, eduardo, 1903: panamá se separa de Colombia , Editorial Planeta,Bogotá, 1989, pag 113-144.  



[1]  Bolívar al finalizar la campaña libertadora  fue el primero en proponer durante el siglo XIX que los países hispanoamericanos emancipados conservasen las antiguas fronteras de las colonias del imperio español en América. Es decir, que los nuevos estados surgidos tendrían como fronteras las que le corresponderían de las colonias españolas en el año 1810, provisionalmente hasta la existencia de un tratado, alegando el año 1810  como el último de la monarquía española para la posesión legítima de sus dominios americanos. Así, al pasar a la vida independiente, se fijaron para los nuevos países unas fronteras en base a los antiguos territorios coloniales que en 1810 formaban parte integrante de un virreinato, capitanía general o audiencia. Este principio ha sido alegado por diversos países hispanoamericanos.
[3] Estas pérdidas de territorio con Venezuela se ven reflejadas en los tratados El laudo arbitral de Madrid (1891), el Laudo Arbitral de Berna (1916-1922)y el tratado final de fronteras de 1941 . En el último tratado los límites con esta República quedaron de la siguiente manera: El límite tiene una longitud de 2.219 km. y va desde Castilletes en La Guajira, hasta la isla de San José frente a la Piedra del Cocuy, en el río Negro.
[4] Este tratado fue firmado por Marco Fidel Suerez Presidente de Colombia y  Alberto Muñoz Vernaza presidentes del Ecuador de ahí que venga el nombre de este tratado. En este los limites con el ecuador quedaron de la siguiente manera: tiene una longitud de 586 km desde el río Güepí hasta la desembocadura del río Mataje en la bahía Ancón de Sardinas en el Océano Pacífico
[5] Este tratado es firmado el 24 de marzo de 1922 y puso fin las tensiones limítrofes entre Colombia y Perú , fue firmado por Fabio Lozano Torrijos en representación de Colombia y por parte del Perú, Alberto Salomón   y sus limites quedaron reflejados en el araticulo 1 del documento pero se puede sintetizar de la siguiente manera:  una longitud de 1.626 km, desde la quebrada San Antonio hasta la desembocadura del río Güepí en el río Putumayo.
[6] Este tratado es firmado en Bogotá entre Alfredo Vásquez Cobo representante de Colombia y Enéas Martins por el Brasil, este establecerá los límites actuales con el Brasil que se sintetizan de la siguiente manera: La frontera tiene una longitud de 1.645 km, desde la isla de San José hasta la desembocadura de la quebrada San Antonio, en el río Amazonas.
[7] Se firma en Bogotá  el 20 de agosto de 1924 representando a Colombia Jorge Vélez y Nicolas Victoria a Panamá. Los limites en este tratado quedaran estipulados de la Siguiente manera: Cuenta con una longitud de 266 km, desde el punto equidistante entre las puntas Cocalito y Ardita, en el Océano Pacífico, hasta el Cabo Tiburón en el Mar Caribe.
[8] Este tratado se da en 1928 y es firmado por Manuel Esguerra en representación de Colombia y Jose Barcenas Meneses en representación de Nicaragua. 

viernes, 21 de agosto de 2015

EL PLAN DE ESTUDIOS DE MORENO Y ESCANDÓN, EL AVISO DEL TERREMOTO DE 1785 Y LOS INICIOS DE LA PRIMERA INTELECTUALIDAD CRIOLLA.




Al remontarse al inicio de nuestra República es necesario contemplar que nuestro país no consiguió solo la independencia con las espada y las armas , también lo hizo  con las ideas y las letras, plasmadas en los primeros panfletos y periódicos que surgieron en la Santa Fe Colonial durante las postrimerías del siglo XVIII.  Estos pasquines llevaron a los Neogranadinos a soñar con la libertad y el cambio, a verse como hermanos que luchaban por romper las fronteras que los mismo españoles impusieron para dominarlos y por supuesto para acabar con la injusticia y la discriminación de la cual  eran víctimas por parte de los peninsulares.

En esta ardua empresa por la libertad de expresión, debemos remontarnos a dos antecedentes intelectuales en la historia del Virreinato de la Nueva Granada, el primero al que se debe hacer referencia, es la idea de hacer una reforma educativa que incorporara nuevas carreras y profesiones en la formación de los habitantes del virreinato, esta reforma será llevada a cabo  por el fiscal del crimen Francisco Antonio Moreno y Escandón. Aprovechando que los jesuitas habían sido expulsados de estas tierras y al ser nombrado regente de estudios del colegio San Bartolomé, el fiscal debería pensar en el destino de las propiedades incautadas a la congregación religiosa, por tal razón en mayo de 1768 presento un plan de estudios en el que utilizaría todo el patrimonio dejado por los jesuitas para crear una universidad pública y de estudios generales en la capital del Virreinato. 

Francisco Antonio Moreno y Escandón

Dentro de los puntos más interesantes del plan de estudios de Moreno y Escandón encontramos una fuerte crítica a la educación implantada por los religiosos, pues afirmaba que no profundizaban ni manejaban conceptos científicos (Desconocían las contribuciones del humanismo, el renacimiento y el heliocentrismo), pues se basaban más en su método de enseñanza religiosa sustentado en su tradición escolástica.

“El plan era especialmente innovador en el método de enseñanza. Eliminaba el juramento de fidelidad de Santo Tomas y proscribía el memorismo y el criterio de autoridad como única fuente del conocimiento, ordenando que a los estudiantes se les permitiese comparar la doctrina de varios autores – todos católicos, ciertamente- “para que la elección sea libre y gobernada por la razón, sin formar empeño en sostener determinado dictamen. Prescribía también normas de organización pedagógica. Los maestros debían presentar examen previo para “comprobar que pueden enseñar a leer”- recuérdese que en el lenguaje académico universitario leer quería decir enseñar- y tener los mismos discípulos durante todo un ciclo de estudios para evitar los cambios bruscos de orientación y conseguir un mejor conocimiento mutuo” (JARAMILLO 1989, pág. 211).

Este plan no se pudo llevar a cabo por cuestiones de presupuesto, pero es un gran antecedente en la lucha por la libertad de expresión,  porque con la expulsión de los jesuitas y la incorporación en el debate social de las ideas del renacimiento y el humanismo, la forma de ver el mundo por parte de los neogranadinos cambio radicalmente, en ellos la escolástica ya era mirada con desconfianza y el germen del humanismo y el antropocentrismo brotaban en sus vidas.

Más adelante y como bien lo decía Enrique Santos Molano en su gran obra sobre la vida de Antonio Nariño, El plan de estudios  y el incidente del terremoto de Bogotá de del 12 de julio de 1785 serán los detonantes para que  el periodismo colombiano surja y sea el elemento o la herramienta política con la que esta primera generación de intelectuales neogranadinos potenciaran la carrera por la independencia.


Hábilmente Antonio Nariño y sus amigos de tertulia aprovecharan el incidente del terremoto para proponerle a los oidores de la Real Audiencia la creación de una Gazeta, para informar a la población del virreinato  sobre el incidente, los oidores acceden debido a que a que el edificio de esta institución se derrumbó a causa del sismo y pensaron que con la publicación de este documento llamarían la atención del público y la corte sobre la importancia de auxiliar a la ciudad por esta calamidad. Nariño aprovecha la vieja imprenta que usaban los jesuitas antes de su explosión del Virreinato, para reproducir este informe que sería la primera noticia publicada masivamente en todos los dominios de la Nueva granada.

Desde el 25 de julio hasta el 15 de agosto la imprenta reproducirá varios números sobre este incidente y después de esto se justifica la creación de un periódico conocido como la Gazeta de Santafé que tiene su aparición el 31 de agosto de 1785. 

“Las desgracias que causo en esta Capital el terremoto el día 12 de julio próximo pasado, fueron el primer impulso que tuvimos para dar al público  algunos papeles, con el fin de que recopiladas ordenadamente las noticias concernientes a nuestra congojosa y triste situación se comunicase a poca costa de unos lugares a otros”, dicen en su editorial de presentación los redactores de la Gazeta de Santafé de Bogotá.  Estos “papeles”  se refieren al aviso del terremoto sucedido en la ciudad de Santafé de Bogotá   el día 12 de julio del año de 1785, cuyo primer número aparece a continuación de la catástrofe, el día 16 de julio, con noticias precisas y detalladas de lo  acaecido entre el 12 y el 14 de julio , publicado en la Imprenta Real de don Antonio Espinosa de los Monteros y con la promesa de que “ Si posteriormente sucediere novedad digna de atención continuarán los avisos”, promesa cumplida con dos números más , uno del 25 de julio (Continuación al aviso del terremoto , etc) y otro el 18 de agosto (Continuación al aviso del terremoto sucedido en la ciudad de Santa fe , hasta 15 de agosto de 1885)”.(SANTOS, 1999, Pág. 69).  




Imprenta la Patriótica en la que Antonio Nariño Tradujo los Derechos del Hombre y el Ciudadano , Museo Nacional de Colombia.

Con el inicio de esta Gazeta y sus siguientes publicaciones, se verá que esta no solo se usara con fines periodísticos, el papel se convertirá en el elemento de denuncia, en  la voz que no puede silenciar el régimen y que difundirá en las mentes de los demás la chispa de la revolución. Aquí vemos al naciente pensador y precursor de la independencia que en sus letras predica el camino a la independencia y la ampliación de la felicidad de los pueblos.

El segundo acontecimiento para tener en cuenta y tal vez sea el más importante es el surgimiento de la primera elite intelectual criolla y que tuvo su máxima expresión en el grupo de tertulias conocido como el Sublime Arcano de la Filantropía. Este grupo fue fundado por Antonio Nariño y tendrá entre sus integrantes más destacados a Pedro Fermín de Vargas,  Sinforoso Mutis, el segundo Marques de San Jorge ( Jose Maria Lozano) y otros prohombres y decanos de la independencia, ellos en sus reuniones intercambiaran textos que han conseguido a través del contrabando y del comercio con el viejo continente. Los textos y autores propios de la ilustración, seducirán el alma de estos hombres que sedientos de intelectualidad y libertad, conocerá a Voltaire, Diderot, Rousseau, Bentham y otros grandes teóricos de la Europa del siglo de las luces.   

Por medio de estas tertulias y su forma autodidacta de ilustrarse, estos hombres entenderán que el papel del hombre en la historia esta mediado por la lucha incansable de  la libertad y la felicidad y mediante  la prensa,  denunciara las injusticias y la inconformidad de los pueblos frente al régimen colonial de España. Nariño no solo es el precursor de la independencia, es también el precursor de la libertad de expresión , la prensa sera la llave que abre la puerta al nacimiento de nuestra Republica.

JARAMILLO, Uribe, Jaime. El proceso de la educación en el virreinato, Editorial Planeta, 1989, pág. 207-217.  
SANTOS, Molano, Enrique, Antonio Nariño Filosofo y Revolucionario, Editorial planeta, 1999, 595 pág.

©Jairo Andres Angarita Navarrete, 2015
Licenciado En Educación Básica Con Énfasis en Ciencias Sociales 

Universidad Distrital Francisco Jose De Caldas.